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Noticieros en TV: cambios para mejor

Publicado: 26 octubre, 2010 de tonovaldes en Televisión, Tendencias, Usuarios

No sé si ustedes, pero yo al menos, en mi época de escolar, el fin de las noticias traía consigo irremediablemente irse a la cama. A las 10 en punto, y nada que alegar. Cuando Javier Miranda se despedía (“nos vemos mañana, si Dios quiere”), sabía que en cosa de minutos tenía que estar en mi pieza aburrídismo, esperando para que pasaran las horas para otro evento todavía peor: la ida al colegio. Tiempos pasados, menos mal.

Hoy, la situación ha cambiado. No porque tenga que acostarme a las 10 (la variedad del cable: fútbol, lates y películas me lo impide), sino porque rara vez las noticias terminan a la hora de antaño. No es raro que culminen a las 10:30 o incluso más tarde. Es más, hay ocasiones en que los noticiarios “pasan de largo” (rebelión en Ecuador, mineros), bloqueando incluso la programación venidera. ¿La razón? A mi juicio, una: que por fin se le está dando al trabajo periodístico la posición que se merece.

No es que antes el periodismo televisivo no existiera. Pero de que ha cambiado, ha cambiado. Lo de la hora de cierre puede ser un detalle, pero no lo es: 30 ó 45 minutos más de noticias tienen mucho que ofrecer. A mi juicio, es difícil condensar la pauta noticiosa de un día en una hora: entre resúmenes y publicidad se van prácticamente un tercio del programa. Súmenle a eso que necesariamente “la noticia del día” implicará dos o tres notas, y casi 8 minutos en total. Y sin contar a los bloques deportivos, que consumen otros 15 minutos. Les hablo de 2008, no de 1970 o 1983. No era extraño, entonces, que los reportajes en extenso fuesen 1, y que temas como espectáculos, política o urbanos quedaran reducidos a la suerte de los editores.

Los noticiarios han cambiado, no cabe duda. No sus rostros, más allá de algunas interesantes apariciones (Paulo Ramírez, Daniel Matamala). La estructura tampoco en demasía: la crónica roja domina la empezada de los noticiarios y el deporte se lleva buena parte de la torta (por algo son los segmentos que más venden). Muchos canales han renovado a sus editores de prensa con el fin de refrescar los noticiarios. Así, Meganoticias emite reportajes de hasta 20 minutos, generalmente sobre aspectos de la vida diaria que antes pasaban obviados. Canal 13 ha fortalecido su oferta de espectáculos, y CHV se las ha jugado por mini – reportajes de todos los aspectos noticiosos. Es la irrupción del periodismo de investigación el que ha tomado un segundo aire en los noticieros. Ante el declive de la televisión cultural, bueno son estos materiales televisivos que proponen una oferta audiovisual que los diarios o la radio no pueden entregar.

Esta ampliación del horario de las noticias permite, también, mayor cobertura, a mi juicio, de otras áreas. Ahora es posible ver más notas de política, economía y deportes. El tiempo ya no apremia tanto como antes. Además, la irrupción de las redes sociales hacen que los periodistas dispongan de fuentes instántaneas que hagan más completa la información. El cambio ha sido posible, creo yo, porque los estelares han tomado un segundo aire (teleseries nocturnas, programas de talentos, series históricas), y la gente puede consumir noticias mientras espera su estelar favorito. El rating ha acompañado: los cuatro noticieros centrales aportan con 56 puntos en promedio, y muchos de ellos le dejan un buen colchón de audiencia a los programas que vienen después.

Se podrá discutir si los noticieros son mejores, más objetivos o más entretenidos que en los 80′ o 90′. Es parte del debate de los medios. Sin embargo, hoy apreciamos cambios que apuntan a que el periodismo sintonice con los tiempos de hoy. Y si para eso los canales emiten reportajes sobre los completos del centro, los tenores de “Talento Chileno” o los trece años de las casas COPEVA, bienvenido sea.

"Teletrece" ha subido su rating tras el anuncio de compra de Canal 13.

“El deporte ya no vende”

Publicado: 21 septiembre, 2010 de tonovaldes en Televisión, Usuarios

“El deporte ya no vende”. La frase, repetida de boca en boca de los directores de TV, y de estación en estación, refleja una tendencia que, coincidencia o no, ha ido de la mano con la caída de nuestros deporte: la televisión ya no apoya a los deportistas. Una frase temeraria, pero que, si analizamos la oferta deportiva de los canales de la ANATEL, no resulta descabellada. Organizadores de torneos atletismo criticando la escasa difusión periodística, golfistas que transitan entre el anonimato que provoca “la” mención que les dedican en un noticiario deportivo, productores de tenis que se aburrieron de mendigar a los canales para que les filmaran un par de partidos… la lista es larga.  Que “el deporte ya no vende” es el argumento de moda.

Vamos al grano. ¿Efectivamente no vende el deporte? Algunos ejemplos: Canal 13 salvó gran parte de su 2009 gracias a los 50 puntos (y más) que recibieron por los partidos de la selección. Algo parecido con TVN en Sudáfrica 2010: 52 puntos en el debut frente a Honduras. Ni hablar de los bloques deportivos de los noticiarios: encuestas revelan que el deporte y la crónica roja son los segmentos que más atraen a los telespectadores. ¿Y qué me dicen de los 79 puntos que marcó el partido de Marcelo Ríos cuando fue número 1? ¿O de los casi 60 que obtuvieron nuestros medallistas olímpicos en Atenas 2004?

El deporte, los ejemplos lo dicen, puede vender. No sólo eso: concita auspiciadores para los canales, acuerda ingresos millonarios y, lo más importante: esclaviza a los telespectadores en la casa. Y no a pocos, eh: un partido de la Roja asegura, por lo bajo, 45 puntos de sintonía. Si a un atleta le comienza a ir bien en las Olímpiadas, fijo que TVN se embolsa 30 unidades de rating. ¿Cuál es el problema de fondo, entonces? Fácil: que son LOS CANALES los que no hacen rendir el negocio deportivo.

Un ejemplo lo tuvimos el jueves recién pasado: Telecanal programó el partido de la Europa League entre el Liverpool inglés y el Steaua Bucarest rumano. Sabemos que esta estación televisiva no se juega la vida con las transmisiones deportivas, pero, ¿era necesario programar este partido, sin presencia de jugadores chilenos, en un horario de teleseries? Claro, seguro que el partido marca 1 punto de sintonía, los directores se taiman con el espectáculo y adiós deporte. TVN hizo algo parecido con las Olimpiadas Juveniles de Singapur: las programó a las 14:30 hrs. Buena iniciativa, no cabe duda. Pero, ¿la gente en la casa sacrificará Caso Cerrado por el nado sincronizado de las competidoras chinas? La respuesta está escrita.

El único fin para que el deporte sea negocio es respetar su identidad y jugárselas por él. Acomodarlos en horarios familiares y claros, aumentar los bloques deportivos de los canales (algunos ni tienen), y potenciar los rostros del deporte de las estaciones, porque los hay por montones. A TVN, por poner un ejemplo, no le fue mal cuando transmitía la Vuelta de Chile o la Dimayor. Para qué hablar cuando tenía en sus manos el Torneo de fútbol chileno. Lo que conseguían era acercar el deporte a la gente, y motivarla a ir al estadio, el velódromo y a las pistas.

Eso, cuando el deporte sudamericano giraba en torno al “ABC”: Argentina, Brasil y Chile. Los demás siete países estaban para rellenar el decorado. Pero, entremedio, perdimos la Dimayor, los ATP de tenis, la fórmula 3 de automovilismo, y demases. De ahí que no nos extrañemos porque el deporte está de capa caída en nuestro país.

El CDF tiene hoy cerca de 600 mil abonados. ¿No es negocio?

Teleseries chilenas: acciones a la baja

Publicado: 17 agosto, 2010 de tonovaldes en Televisión, Usuarios

no promedia más de 21 puntosPregunta: ¿podría “Machos”, la innovadora y notable teleserie de 2003 de Canal 13, con el argumento del impotente, el homosexual bueno y el viejo autoritario, tener buena sintonía hoy en día?

Respuesta: No.

Algo está pasando con nuestras teleseries, no cabe duda. ¿La causa? El tirano rating. Es un círculo vicioso: si las teleseries no tienen audiencia, los medios no las publicitan; por ende, la gente no las conoce, el público no las ve y finalmente dejan de ser un negocio rentable para los canales de TV. “Machos” o “Brujas” siempre gozaron de una prensa cuyos titulares eran o las “escenas de cama” de Alex Mercader o las excentricidades de los “Sa-Sa”. Con esto, el chileno medio tenía una noción de que había una teleserie de moda en el momento, y se motivaba a seguirla con atención.

El cuento del rating no es nuevo. “Brujas” fue la última teleserie vespertina que promedió más de 30 puntos. De ahí en adelante, intentos como “Papi Ricky” o desastres como “Manuel Rodríguez” o “Feroz”. Ninguna con una audiencia promedio superior a los 22 puntos. El problema va también con la programación de las teleseries: parten a la hora que quieren, los resúmenes del día anterior duran más que el capítulo de hoy, y la publicidad se come dos tercios de hora. Cuento corto: con suerte tenemos veinte minutos de teleserie. Así, no hay público que aguante.

Hay expertos que justifican el bajón de las teleseries al internet y al TV Cable. Curioso, porque este último existe desde los tiempos de “Adrenalina” (un exitazo, por lo demás), y las series extranjeras raramente compiten con nuestras teleseries. Lo de internet tiene más lógica: la gente puede ver las comedias nacionales a la hora que quieran y, de seguro, mucho más concentrado que a las 8, donde los chillidos de las guaguas se cruzan con los malditos llamados a comer justo cuando a Manuel Rodríguez le aforran un balazo.

Retomando la pregunta inicial, ¿por qué a Machos tendría, como si no hubiese otra opción, que irle a mal en la TV del 2010? Gonzalo Valenzuela de seguro que no es peor actor que en 2003 y el descarriado Alex Mercader no tendría por qué parecernos fome. El problema es que la TV ha cambiado y las teleseries vespertinas ya no tienen ninguna novedad que ofrecer. He visto escenas de cama por montones, hombres – lobo, galanes, siliconas varias, de todo. Y ahora viene una teleserie de TVN que pretende reencantar al público vespertino y Canal 13 se la jugará con una novela basada en un presidente. Buena oportunidad para reconquistar al público, pero… ¿será la última?