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Por: Lucas Bizzarri L

En las últimas semanas hemos visto cómo se ha desatado una lucha titánica entre los distintos canales nacionales por atraer nuevos rostros. La venta de Canal 13, por un lado, ha generado un gran cambio de rostros en la pantalla chica. Tonka Tomicic y Martín Cárcamo son las nuevas apuestas del canal (ambos ex TVN). Por otro lado, Rafael Araneda llega a la ex casa televisiva del presidente Sebastián Piñera para animar el Festival de Viña junto a una posible Cecilia Bolocco que aún está en negociaciones.  Algunos medios también señalan que Raquel Argandoña estaría en contacto con los ejecutivos de Mega a causa de la llegada de Carolina de Moras al matinal de TVN.

Esta es la situación cuando se llega a final de año y los contratos de los famosos empiezan a caducar. Las ofertas de los canales de televisión comienzan a salir por todos lados, ofertas en algunos casos buenas y en otros no tanto.  Pero no todo es televisión, hay otro actor dentro de la industria que entrega muy buenas rentas a los famosos: la publicidad.

Al hacer memoria recuerdo que, a mediados de los 90, modelos como Claudia Schiffer y Cindy Crawford eran las que vendían ropa, autos y electrodomésticos por la televisión. Hoy esa tendencia cambió y al parecer las modelos ya no son rentables, pero sí lo son los rostros de televisión.  Cantantes, deportista, animadores, actores, la tía Sonia, en fin, todo lo que pueda atraer al público y que sea reconocido por la TV.

Y es que, cómo no, si los famosos son miles. Tenemos hombres, mujeres y niños. Gordos, flacos y muy gordos. Jóvenes y viejos. Lindas, feas y  pernos.

Hay varios ejemplos dentro del Retail. Mariana Loyola, actriz, representa a las mujeres más entraditas en carne que quieren ropa que les quede bien. Catalina Pulido, otra actriz, le vende los electrodomésticos y deco hogar a la señora ABC1 que está sentada en la casa viendo tele y que lo único que quiere es comprar.  Felipe Camiroaga, animador, también vende ropa apuntando al segmento masculino ya mayor. Y por último, el caso más típico, Cecilia Bolocco, que las tiene todas porque es rostro de televisión y modelo, ella cobra alrededor de $ 10 millones por cada campaña publicitaria y realiza unas cinco al año.

Pero no sólo las multitiendas han utilizado a los rostros televisivos. Hoy vemos a Delfina Guzmán, Gloria Münchmeyer, Julio Jung y Fernando Farías vendiendo AFP, y qué mejor, son famosos viejos a punto de jubilarse.

Los expertos en el tema señalan que los famosos, o mejor dicho, rostros televisivos, tienen mucho mayor éxito en la publicidad ya que causan un impacto en la gente. Cuando ésta es bien ocupada genera grandes dividendos. A modo de ejemplo, la campaña de Telefónica del año 2003 “Yo amo a Ballero” generó que las ventas intermensuales aumentaran en un 200%

“¡Mamá, tengo que ir a buscar las Pistas de Blue!”

Publicado: 30 septiembre, 2010 de lbizzarri en Sin categoría

Por Lucas Bizzarri

En los últimos años han ido surgiendo ciertos cambios en la relación de los niños con los canales y programas de TV. Estos cambios se hacen patentes en las nuevas formas en que los menores consumen y reciben la televisión y también en las nuevas formas que han surgido para realizar programas de tipo infantil.

Hace ya algunos años ha habido un desplazamiento de la audiencia infantil (en Latinoamérica) desde la televisión abierta hacia los canales infantiles del cable, que se han posicionado en los primeros lugares en el total general de la sintonía del cable. Esto ha dejado en evidencia el gran peso que posee la audiencia infantil. Aunque no lo crean,  Discovery Kids (2,70 puntos), Disney Channel (2,09 puntos), Cartoon Network (1,48 puntos), Disney XD (0,84 puntos)) y Nickelodeon (0,78 puntos)*  lideran en rating a los demás canales del cable. Este fenómeno ha llevado a que la industria del cable cree canales especialmente diseñados para ellos, que transmiten las 24 horas del día programación totalmente dedicada a menores, apelando a un lenguaje bastante especial, tanto en voces como en imágenes.

 Hace mucho tiempo que los niños no se interesan por Tom y Jerry o el Capitán Planeta, ahora ven Lazy Town, Backyardigans, Phineas y Ferb, etc.

Ahora ya no vemos al típico adulto que conducía el programa infantil, aludiendo al modelo de la escuela, donde el profesor enseña al niño. Hoy, observamos a una niña exploradora que realiza paseos y busca objetos perdidos en el bosque. La niña hace preguntas y deja silencios para que los pequeños televidentes interactúen con ella (Dora la exploradora).

Es impresionante ver cómo los nuevos programas infantiles han ido introduciendo esta interactividad verbal con la audiencia, estimulando así la capacidad de descubrir y de relacionar que poseen los niños, en donde ya no sólo ven y escuchan sino que participan de forma activa.

Los invito a que, en un momento de ocio, pongan el Discovery Kids y vean con sus propios ojos de lo que estoy hablando.

*http://www.taringa.net/posts/info/6612431/Rating-de-los-canales-infantiles-en-America-Latina.html

Cómo irrumpe la televisión en nuestros hogares

Publicado: 29 agosto, 2010 de lbizzarri en Televisión

Por: Lucas Bizzarri L

Muchas veces los programas de televisión de carácter local dan pie a procesos de comparación y discusión reflexiva en torno a situaciones y personajes presentados en la trama de una telenovela, Reality show, estelar, etc. La audiencia dialoga tanto internamente como en forma grupal con la trama. En esto es clave la interacción que se genera en la casa frente a la pantalla de televisión. Un ejemplo de esto, es lo que ocurrió con el primer reality show exhibido en Chile, “Protagonistas de la Fama” que generó discusiones, conversaciones y hasta apuestas entre los miles de televidentes, que luego de cada capítulo se juntaban a comentar las instancias de eliminación, el famoso “cara a cara” o las pruebas de talento de los concursantes.

Podríamos decir que la televisión posee un importante significado social. Es por esto y para no abordar un tema tan amplio, que me concentraré en el caso de los niños. Cada familia cuenta con horarios y costumbres que van forjando su vida cotidiana. En el tema de la TV estos horarios son importantes ya que se destinan diferentes tiempos para su consumo. La relación que se da entre deberes escolares y minutos para ver televisión, es la principal razón de regulación que tienen los padres sobre sus hijos. Esto, como explica Adriana Rodríguez en su texto “Los niños y las reglas de recepción televisiva”, hace que se desarrollen tres grandes tendencias de regulación temporal: Regulación estricta, regulación flexible y horarios desregulados. En estas tres tendencias se observa una constante, el ritmo de consumo televisivo se construye con referencia directa al mundo escolar. El rendimiento académico medido por los sistemas de evaluación de los colegios a los que asisten los niños y niñas determina en gran parte el tiempo de consumo[1]. Los niños con mejor rendimiento en el colegio poseen más permisos para ver televisión durante tiempos más prolongados, pero cuando las calificaciones son deficientes disminuyen las horas que se les permite estar frente a la pantalla. Muchas veces los programas que ven los niños son seleccionados por sus padres, por el nivel educativo que poseen. Para muchas familias, ver televisión es considerado como una experiencia social[2]. Ver televisión, en muchos casos puede llegar a ser una entretención compartida, un espacio para estar juntos y unidos como familia. En muchos casos, el noticiero, la telenovela o el estelar nocturno es el momento en que la familia se reúne frente a la televisión, se entretiene, comenta y aprovechan de ponerse al día acerca de sus propias vidas y experiencias.


 [1] “Los niños y las reglas de recepción televisiva” Adriana Rodríguez Sánchez, página 6.

[2] “Los niños y las reglas de recepción televisiva” Adriana Rodríguez Sánchez, página 16