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Hace pocos días llegó a Chile un  nuevo accesorio para un video juego   a  revolucionar todo lo que conocíamos antes en esta materia. Kinect, un sensor de movimiento que permite desarrollar un juego sin controles, llegó a Chile para complementar la consola de videojuegos Xbox 360.

Sí, no es un error. Por primera vez en Chile estamos al alcance de poder adentrarnos en el mundo de las consolas de videojuego sin necesidad alguna de control y gracias al simple movimiento y uso de nuestro cuerpo.

El reconocimiento completo del cuerpo permite que Kinect capture el movimiento de pies a cabeza brindándole a los jugadores una experiencia única la cual nunca antes se había registrado en la industria de los juegos de video.

Con esto, poco a poco las consolas se vuelven más sofisticadas y cada vez más cercanas a la realidad. Pero si bien, el desarrollo es constante, no  por el hecho de estar practicando un juego al interior de una casa, no nos da espacio para hacer actividad física.

Lo bueno de el lanzamiento de Kinect, es que como ya se venía adelantando con Nintendo Wii, ahora se fomenta el ejercicio y el desarrollo de deportes en espacios reducidos. Los altos índices de obesidad en niños que , embobados por las consolas se sentaban en un sillón a jugar horas, poco a poco va quedando en el pasado

 

 

Si bien no existe un límite para el desarrollo de los juegos de realidad virtual,  los creadores de estos sofisticados videojuegos se han dado el tiempo para tratar de solucionar  problemas  de obesidad en los niños y fomentar el deporte. Está claro, nos es imposible conocer el límite de éstos juegos, pero lo que si tenemos claro es que los creadores de estas consolas,  se están dando el tiempo para preocuparse por la salud de los jóvenes y , para aquellos que no son buenos para los deportes en la vida real, ayudarlos a realizar  actividad física gracias a sus inventos.

 

kinect149 Un hacker rompió la seguridad de Kinect

Por Juan Pablo Court R.

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Rescate de los 33: ¿Injusticia periodística?

Publicado: 12 octubre, 2010 de jpcourt en Sin categoría

 

Es una locura lo que se vive en la mina San José por estos días. Se está llevando lentamente el proceso de izamiento de los mineros atrapados y los ojos del mundo apuntan hacia el rescate.

Más de 250 medios de prensa de 34 países, alrededor de 1600 periodistas, cientos de cámaras, grabadoras, micrófonos, encargados de seguir paso a paso el proceso de rescate de los 33 hombres. ¿Quién lo diría? Todo el mundo preocupado de nuestro país, y siguiendo minuto a minuto la situación de los mineros.

Las tecnologías se han ido desarrollando y  lo que alguna vez parecía imposible hoy  parece normal. Despachos en vivo, noticiarios mostrando cada detalle de los avances. Periodistas trabajando hasta 18 horas ininterrumpidas. Se ha logrado acercar la noticia a las personas, y hacer sentir  la realidad  de los sucesos.

TVN logró hacerse acreedor de las imágenes exclusivas del rescate. Ningún otro canal podrá  grabar lo que el canal estatal logre captar, y será este  el encargado de una vez realizada las distintas tomas, derivarlas a los otros canales nacionales.

¿Libertad periodística o injusticia mediática?
El equipo de TVN mostrará con ocho cámaras lo que ocurra en las zonas restringidas. El equipo de producción constará de 45 personas.

Si bien, el canal estatal fue capaz de hacerse acreedor de las imágenes, que pasa con los fundamentos del periodismo. ¿Se puede  dejar de captar imágenes por cedérselas a otros?. Está claro que todo esta regulado y fiscalizado por el Consejo Nacional de Televisión, pero  ¿hechos como estos no nos hacen volver a las raíces del periodismo, donde se busca la verdad y mostrárselo a las personas, sin importar lo que se diga?.

Está claro que para que las cosas funcionen deben estar bajo una regulación, pero es esa misma regulación la que obliga a estancar el periodismo libre. Ese periodismo de antaño el cual podía llevarse a cabo sin mayores problemas.

Adquirir un derecho, priva al otro y el periodismo pierde en sí el valor fundamental de competir. En la mina, no se podrá luchar por obtener las mejores tomas, ni por tener a los mejores entrevistados. Lo que no permitirá una generación de la verdadera competencia.

Con esto lo único que se logra es un periodismo donde al tenerlo todo asegurado, no se busca la verdadera perfección. No se busca sobresalir para tener la mejor calidad  en el trabajo. Se pierde la esencia de la competencia, lo que no permite el desarrollo.

 

Juan Pablo Court R.


Por estos días es inevitable no hablar o preguntar por la situación que ocurre en el norte del país en relación a los 33 mineros atrapados en la mina San José. ¿Qué harán? ¿Cómo pasarán el tiempo libre?, ¿qué conversaran?, ¿Cómo harán sus necesidades? , etc.

A la población le interesa  saber de dónde han sacado la fuerza estos 33 hombres para poder sobrevivir el día a día en las paupérrimas condiciones de vida en las que se ven expuestos.
Por muy trágica que sea la situación en Copiapó, con el paso de los días se ha llegado a confundir en demasía el apoyo y la energía positiva que todos los chilenos tratan de enviar hacia la mina, con el aprovechamiento de la desgracia de estos trabajadores.

Está claro, la población chilena entera está al tanto de los sucesos y los sigue día a día, ya que hechos de este tipo atraen mucho al público nacional. Pero ya han pasado más de 25 días y las confusiones abundan en esta mediática situación.

En los últimos días hemos podido ver como empresas privadas se aprovechan, en su afán de publicitar sus productos, de la desgracia   estos sobrevivientes.  Los medios  han dado espacio para   que  empresas  utilicen sus espacios   para aprovecharse y sacar ventaja de esta situación. Por lo menos a mí, me parece una vergüenza.

Ver como empresas  de la talla de Falabella, caja de compensación Los Héroes, hasta cadenas de sushi o pizza  hablen de estos 33 hombres, mandando mensajes de fuerza y motivación  pero con el logo de sus  empresas al lado. Que empresas de comida rápida, aprovechen de hacer liquidaciones y descuentos aprovechando la desgracia ajena como trampolín publicitario me parece inconcebible.

Está claro que los medios de comunicación necesitan dinero para mantenerse para mantenerse en circulación, pero me parece absolutamente burdo, que los medios acepten incorporar este tipo de publicidad. Se debería negar y hasta castigar el abuso de la desgracia ajena para atraer a las personas.

Está bien que en redes sociales, exista este espacio ya que la libertad de expresión es infinita, pero en un medio serio, ya sea televisión, radio, prensa escrita o Internet no  puede y no debe dejar que sus patrocinadores den este tipo de mensajes. Alguien debería regularlo y ojalá castigarlo.

Por Juan Pablo Court